Miércoles, 14 de Octubre de 2009
Testimonio 2: Amistad = Amor
No podemos estar seguros de nada y mucho menos de esto. Algunas cosas llevan a otras cosas y queda en nosotros decidir si será para bien o para mal.
No hay garantías en esto. Solo queda arriesgarse.
Ahora… ¿Vale la pena arriesgarse?. ¿ Soy una mala persona por siquiera pensar en esto?.
Eso es algo que no tiene una respuesta única. Si decidiéramos tomar acción pondríamos en peligro todo. Durante los minutos que se tomara su respuesta toda nuestra vida pendería de un hilo. Las charlas, los viajes, las salidas, las risas, los juegos, todo. Luego queda decidir. Si la persona siente lo mismo que uno todo cambiará de ahora en más. No serán más individuos sino una misma persona. Ganarán algunas cosas y perderán otras. Ya no pasarán tanto tiempo con sus otros amigos y pasarán más tiempo a solas. No tendrán tantos ratos libres y pasarán cada segundo de sus vidas pensando en el bienestar del otro.
Estarán juntos y ya nada podrá separarlos pero siempre estará el temor de qué pasará si sucede.
La amistad se perdería para siempre y ya nunca podría recuperarse. Perderían todo, y más.
Si la otra persona no siente lo mismo que uno las cosas también cambiarán. Existe la posibilidad de que ya no nos vea como antes y comience a alejarse poco a poco. Pero también existe la posibilidad de haberse sacado un peso de encima. De resolver las cosas y seguir adelante con una amistad renovada, llena de fuerzas y sin ningún obstáculo por sortear.
La decisión de actuar no solo se verá afectada por los posibles desenlaces sino también por el código moral de cada uno.
No es fácil cambiar el concepto de alguien de un día para el otro y no es fácil aceptarlo. De alguna manera uno podría sentir que esta traicionando la confianza del otro. Estaría usando lo que sabe para lograr ventaja. Se estaría valiendo de su condición como amigo para aprovecharse de la situación.
Estaría actuando mal. Estaría siendo egoísta. Estaría perjudicando al otro.
Y nadie que dice estar enamorado sería capaz de eso. Nunca.
Las decisiones son difíciles de tomar y es mejor no pensarlas tanto. Las cosas pueden empeorar en cualquier momento sin importar qué. Hagamos lo que hagamos no dejemos que el pesimismo nos haga sus víctimas. Y no olvidemos que un verdadero amigo siempre dice la verdad.
criado por Fabricio Erendini, Sociólogo UBA
3:22 pm — Categoría: 
